ENTREVISTA
A PAULINO BERNABE - LUTHIER -
P:
¿ Me puede contar cómo llegó a este oficio?
R: Pues yo tocaba la guitarra
cuando era muchacho, a los 15-17 años. Iba a estudiar guitarra con
Daniel Fortea y tenía una guitarra muy poca cosa y entonces trabajo
la madera para hacerme una guitarra mejor, pero es francamente difícil
sin maestro y sin mínimos conocimientos. Y lo intenté pero no fue
posible. Entonces un día con una piececita que yo había hecho en
casa, una barrita de mosaico de esto que se pone en la boca, esa
pieza de marquetería, mosaico romano en una palabra, me presenté
en el taller de Ramírez y fui inmediatamente aceptado. Si has sido
capaz de hacer esto encima de la mesa de la cocina, que será si
le enseñamos un poco y le damos herramientas, dijeron. Y así fue
el principio, como comencé a trabajar con Ramírez.
P: ¿Cuándo montó su propio taller?
R: En 1970 monté mi taller,
pero yo ya hacía prácticamente desde 1954 guitarras en Ramírez.
Las propias a partir de 1970, cuando nos establecimos.
P:
¿Cómo es en Madrid la relación entre los constructores de guitarras?
R: Pues ahora estoy un poco
desvinculado por haberme retirado del centro, pero yo creo que existe
una buena relación. Hay competencia limpia y creo que en fin no
es que nos comuniquemos los secretos el uno al otro pero, vamos,
suele haber buen compañerismo.
P: Se podría decir que sus instrumentos
están muy vinculados con la ciudad de Madrid, porque Ud. utiliza
maderas que proceden de antiguas vigas de casas madrileñas.
R: No, tanto como eso no, pero
sí del Rastro de Madrid, donde hay muebles viejos y algunas veces
sí hemos usado las maderas de esos muebles, de las casas concretamente
tengo algunas piezas, pero no es muy corriente, es más bien de muebles
antiguos. De vez en cuando vamos.
P:
Ud. revive así todo el Madrid antiguo con sus instrumentos.
R: Claro, la guitarra flamenca
es española en general, pero la guitarra clásica creo yo que se
empieza a hacer en Madrid, donde está la escuela de la guitarra
clásica. Yo tenía un maestro de guitarra, Daniel Fortea, -que yo
estudié guitarra- y es verdad que vino un día un discípulo con su
guitarra argentina hecha en buenos Aires, lugar húmedo, y él le
dijo: ¿cómo te compras una guitarra argentina si las mejores del
mundo son hechas en Madrid, donde no hay humedad?. Por eso la mejor
guitarra clásica hecha en España era de Madrid. Santos Hernández,
Domingo Esteso, Manuel Ramírez eran de Madrid.
P:
Y cómo influye en su ritmo de trabajo el estar en Madrid, el clima
las estaciones...
R: Nos hace sufrir mucho porque
los climas son extremos en Madrid; hace un calor tremendo y hace
un frío que mata al gobernador, como decía Jardiel Poncela. En verano
ponemos un balde de agua en el taller para compensar la falta de
humedad; en invierno usamos la calefacción sin excesos. Cuando llueve
usamos el deshumidificador.
P:
Antes sería todo esto más difícil.
R: Antes era imposible, por
eso las guitarras se rompían mucho. Por eso no hay guitarras de
80 años que no estén rotas, porque pasaban veranos e inviernos sin
precaución y sufrían los cambios de estación. Ahora el problema
de Madrid es la polución. Más árboles y menos coches, dijo alguno.
Y han hecho al revés: han quitado árboles del centro y todo son
coches.
P:
Ud. dispone de un almacén de madera escogidas...
R: No, almacén no es, es un
laboratorio, un sitio donde las maderas están como en una bodega
de vinos, un lugar ideal, ni en verano demasiado calor ni sequedad,
ni en invierno demasiada humedad. Es un sitio ideal para curar las
maderas, que como ves están colgadas hasta que les llegue la hora
de convertirse en guitarras.
P:
Maderas
viejísimas en algunos casos.
R: Maderas de 30 - 40 años y
esas que yo compro del rastro no sabe nadie, pueden tener 100 ó
150 años
P:
T sobre la procedencia de esas maderas...
R: Se usa pino abeto de Alemania,
una madera magnífica; palo santo de Brasil, cedro de Honduras o
en su momento de Cuba, ébano de Gabón donde se colocan los trastes
y es prácticamente una pieza de las más importantes, porque tiene
que estar muy bien seca, curada, cortada, porque eso da la garantía
de que una guitarra no tenga movimientos a la hora de poner y pulsar
las cuerdas, que no haya sufrido alteración alguna porque eso sería
horroroso, todo el trabajo se va al traste.
P: Torres construyó una vez
una guitarra con un cuerpo de cartón alrededor de una tapa de madera,
para demostrar que éste es irrelevante.
R: yo no soy partidario de esa
afirmación porque la tapa es importante en la guitarra, todo es
importante. Ni Don Antonio Torres puede asegurar eso. La madera
de palo santo es imprescindible para una guitarra de concierto,
así como el ciprés es también para la flamenca y son maderas necesarias,
no poniendo cartón se consigue un instrumento de calidad.
P:
Hoy en día parece que se tiende a hacer cada vez instrumentos más
ligeros, que alcanzan pronto su plena forma, en cambio Ud. sigue
un camino completamente distinto.
R: Yo sigo lo que ocurrió con
el piano: antes del piano era el clavecín, luego el piano vertical
y luego el de cola. Yo creo que el de cola es el máximo exponente
del piano, los concertistas tocan un piano de cola, no salen con
uno vertical al escenario y nadie se queja de que el piano de cola
pese 500 kg. O lo que sea, sólo se preocupan de que suene bien y
sea un buen instrumento. A mí no me preocupa que la guitarra pese
2 ó 2´5 Kg ó 5 ó 6, me da igual, es una tontería. Todo el mundo
puede con un kilo más y no pasa nada.
P:
También José Ramírez ha escrito en su libro en contra de la guitarra
ligera.
R: No es que uno vaya a denigrar
la guitarra ligera, simplemente voy a defender que la guitarra aunque
pese un poco más de lo que están acostumbrados no pasa nada si mejora
el instrumento. Si la guitarra es cada día más ligera y cada día
suena más, mucho mejor. Pero como no es así, es que no suena más
porque sea ligera, pues no puedo decir nada bueno de la guitarra
ligera.
P:
Este oficio suyo antes era típicamente español pero hoy en día está
extendido por todo el mundo. ¿Cómo ve Ud. esta competencia?.
R: Nosotros tenemos tanto trabajo
que me da igual. Cuando la competencia te puede buscar la ruina
es preocupante, pero que haya otros guitarreros en el mundo a mí
no me (importa), porque yo sigo teniendo trabajo. Incluso hay un
guitarrero que se dedica a dar clases, a enseñar a hacer guitarras
en los EEUU, en Canadá: Romanillos. Yo no le critico, que haga lo
que le convenga, a mí me parece muy bien, que enseñe, que la cultura
se extienda es mejor que si nos morimos con los inventos y lo que
sabemos. Es mejor que se conozca la obra, es más hermoso. No es
que se vaya a hacer en los primeros momentos de una carrera, porque
el trabajo es un inconveniente, pero cuando ya has adquirido cierto
nombre y tienes trabajo si te parece bien que lo compartan otros,
pues bien.
P:
Pero Ud. ve diferencia entre los instrumentos españoles y por ejemplo
los americanos.
R: Eso siempre se nota inmediatamente.
P:
¿Y en qué se basa esa diferencia?
R: Yo pienso que les falta eso
que nosotros decimos siempre: el duende, el alma, esa cosa interior
que hemos tenido siempre en España, eso les falta un poquito. Porque
guitarras hacían por ejemplo en Alemania, Francia, Escandinavia
hace 200 años, pero son diferentes a las españolas. Creo que la
guitarra española ha tenido esa característica, ese duende, ese
algo especial, no se sabe muy bien qué es, que yo tampoco sé definir.
Cuando yo oigo una guitarra japonesa magnífica me parece que, en
fin, es un buen instrumento, pero si de dos instrumentos magníficos
el uno es japonés y el otro español, yo me quedo con el español.
P:
¿Qué relación hay entre Ud. y los guitarristas?
R: Yo me entiendo perfectamente
con ellos, y si no aquí está nuestro amigo Thomas que lo puede corroborar.
Yo me entiendo muy bien, porque la verdad es que si son exigentes
lo son con razón, también quieren un buen instrumento, tal vez más
que yo. A mí me gusta que sea el summum, pero es que el guitarrista
lo necesita. Yo lo puedo desear por capricho, el guitarrista lo
necesita. Entonces yo trato de hacer lo que desean, necesitan y
no me enfado nunca, siempre que me corrijan de buena manera, yo
estoy abierto a cualquier crítica o novedad que me traiga cualquier
guitarrista.
P:
¿Y quién ha sido para Ud. el guitarrista de más influencia?
R: Narciso Yepes, con quien
tenemos buena relación y yo creo que nos ha ayudado mucho y nos
ha hecho ver que la guitarra es diferente cuando es para un profesional
que cuando es para un aficionado. Que la guitarra tiene que tener
ciertas cualidades, tiene que ser seria, como dice mi hijo, tiene
que ser importante. Eso es lo que nos ha hecho ver Yepes y otros
también como Alexandre Lagoya, Eliot Fisk.
P: ***dijo que él puede hacer
buena música de una guitarra barata, de grandes almacenes, pero
que no le apetecía. No cree que existe una especie de filosofía
del instrumento.
R: En eso tampoco estoy de acuerdo,
que no lo ha dicho él sólo, lo han dicho algunos más. Creo que lo
dijo***, que él puede tocar en una guitarra corriente. No es fácil
tocar en una guitarra de almacén o fábrica igual que en una guitarra
hecha especialmente para ese concertista, eso no lo creo y si no
que me lo demuestre, que se venga delante de mí con dos guitarras,
una de almacén y otra que le diera yo, a ver si toca mejor en una
o en otra, que me lo demuestre. Eso le quita importancia al verdadero
artesano, al hombre que nos dejamos la vista, el alma, trabajando
y que nos preocupamos mucho de los detalles. En un burro no vas
a ganar nunca la carrera, por más que diga el jockey que le da lo
mismo.
P:
En la historia de la construcción de la guitarra siempre ha habido
una serie de figuras claves. ¿Cuánto cree Ud. que de la profesión
se puede aprender y cuánto hay que aportar como talento natural?.
R: Es la típica pregunta de
si el artista nace o se hace, pues son las dos cosas. El guitarrero
tiene que sentir afición, desde siempre, y después tener un buen
maestro y codearse con buenos concertistas para admitir sus sugerencias
y llegar a una verdadera compenetración y cuando eso se logra se
pueden hacer buenas guitarras.
P: O nacer en una familia de
guitarreros.
R: No, a lo mejor no, no es
siempre así, porque a lo mejor hay dos o tres guitarreros que siguen
la tradición de su familia, pero hay otros muchos que somos guitarreros
por devoción, y en mi familia no ha habido guitarreros y yo me siento
como el que tiene 4 ó 5 antecesores en la guitarrería. Esa es la
verdad. Y los Papas no han tenidos padres Papas nunca.
P:
Pero el cúmulo de experiencia que Ud. puede pasar a su hijo....
R: eso es magnífico, eso es
muy bueno, pero tiene que ser receptivo y desearlo. Ahí está trabajando
finamente, está dispuesto a aprender.
P:
¿Que le aconsejaría a un joven que quiere aprender un oficio?
R: Lo primero es esto que he
dicho antes, que tenga afición, como se dice en los toros y en otras
artes, y después que alguien le guíe, porque si no es muy difícil,
se tarda mucho y se pueden hacer las cosas equivocadamente y no
valen para nada. Sin embargo cuando se tiene afición y a la vez
se tiene un buen maestro es lo completo. Primero la afición, eso
me lo dijo a mí un oficial que había en casa de Ramírez, Alfonso
Benito, magnífica persona.
P:
Piensa que la construcción de la guitarra ha llegado a un punto
en el que no se puede inventar más.
R: No, todo lo contrario, estamos
empezando y lo digo muy en serio, la guitarra tiene muy poco tiempo,
es un instrumento moderno. Como es ahora de esta medida tiene 130
años, empieza con Torres a ser de tamaño grande, anteriormente eran
otros. Yo tengo instrumentos antiguos ahí y son guitarras pequeñitas
y estuvieron muy bien para su época o si se quiere ahora volver
a repetir la experiencia musical. Pero la guitarra moderna tiene
50 años y estamos empezando. Hay que considerar que el violín tiene
250 años o sea que estamos al principio y que nos queda mucho por
aprender y por hacer. A mí me da mucha pena que cuando una guitarra
se toca con orquesta haya que ponerse trompetilla, el antiguo audífono,
y no digamos si es un teatro de 2500 personas. Ahí el último de
la fila ni se entera, o sea que lo que tenemos que hacer los luthiers
es un instrumento que suene como un violoncelo, un violín.
P:
Algunos guitarreros creen que la solución es la amplificación electrónica.
R: Mira, yo estoy siempre cavilando
que la guitarra tiene algo que se pone en el violín que se llama
sordina, un peinecito que se pone encima y se lo digo muchas veces
a mi hijo: la guitarra tiene una sordina en algún sitio y no deja
que suene como es debido. El día que podamos quitar esa sordina
será un instrumento como el violín cuando le quitaron la sordina,
como el cello. Ese día será el día de la guitarra, el día cumbre.
P:
¿...Y tiene continuidad lo que Ud. hace?
R: Claro, aquí está el ayudante
del jefe de taller, a ver si no se le quitan las ganas porque este
oficio es un poco ingrato, como todas las cosas artísticas, que
dan un buen momento y tres momentos malos. Esa es la proporción.
P:
Hay un constructor de guitarras alemán que ha escrito que hay dos
cosas que con el tiempo mejoran: el vino y las guitarras. Ud. a
sus guitarras cuánto tiempo de vida les daría, suponiendo que estén
bien cuidadas.
R: Pero este constructor ha
olvidado unas cosas: por ejemplo las mujeres y el jamón mejoran
con los años y yo mismo mejoro con los años. Y el guitarrista también
mejora con los años y la guitarra también desde luego.
P:
Pero llega un momento en que envejecen...
R: Pero siempre les queda ése
buen gusto, el poso interesante, aunque tenga más años. Hay gente
que prefiere una guitarra con años sonando menos que una joven sonando
más.
Entrevista
de Thomas Karstens, publicada en la revista Alemana " Gitarre &
Laute " Enero, 1999.